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El hábito de la seguridad

Desde hace siglos, en el territorio dominado por el estado-empresarial chileno, ha existido la represión hacia las individualidades o colectivos que se rebelen contra el poder imperante, que lo ataquen, o que simplemente planteen un discurso contestatario. Bien lo saben las comunidades indígenas en resistencia a lo largo del territorio, como también movimientos feministas, campesinos, anarquistas, sociales, sindicales, movimientos por los derechos humanos, por nombrar algunos. Claramente, la represión vivida por cada una de estas instancias se correlaciona con la peligrosidad con la que atenten hacia el poder. Sin embargo, hay una amenaza transversal a todos ellos: el tiempo no pasa en vano y el desarrollo tecnológico ha aprovechado para desenvolverse en este nuevo siglo de formas que tal vez antes eran impensadas. Quienes sustentan el poder saben que la tecnología, además de ser una herramienta servicial al progreso, es también una facilitadora para que las fuerzas represivas puedan hacer mejor su maldito y asqueroso trabajo. Cámaras de seguridad, drones, circuitos de vigilancia, micrófonos, intercepción de llamadas telefónicas y mensajes, revisión de redes sociales, vulneración de equipos telefónicos y computadores, son algunas de las cosas que ya se hacen en varios territorios en el mundo y el estado-empresarial chileno no se está quedando atrás. Las policías están siendo capacitadas en estos temas, y todo este avance se ha vuelto cada vez más común. A pesar de esto seguimos viendo como muchas individualidades y colectivos no se responsabilizan ante esta nueva faceta del enemigo: su supremacía tecnológica e informativa, en un ámbiente propiciado y construido por él. 

No darle importancia al tema, es un camino válido. Cada quien es libre de tomar sus propias decisiones respecto a cómo afronta su lucha y los cuidados que elige en torno a ella, pero también creemos importante que esta decisión sea tomada teniendo conocimiento de las herramientas, prácticas, tácticas, infraestructura y demases que ha desarrollado el enemigo en el transcurso de estos últimos años. Uno de los principales propósitos de por qué se escribió este texto es precisamente para en primer lugar: informar, y en segundo lugar: promover el hábito de la seguridad. En nuestra opinión, sí encontramos irresponsable cuando estas decisiones se toman en conocimiento y pasan a llevar a otres compañeres junto con sus propios cuidados, llegando incluso a perjudicarles. De todas maneras, tal vez al momento de encontrar y desarrollar la afinidad con otra individualidad o colectivo, este también debería ser un tema importante a considerar. Desde el porte de telefónos celulares al momento de desarrollar una conversación con información delicada, hasta el uso desmedido de redes sociales simplemente facilitan el trabajo de las repugnantes policias. No queremos mas prisioneres politikes! 

Para quienes este tema sí es importante, primero habría que hacer algunas definiciones para tener un lenguaje en común. La seguridad la entendemos como el conjunto de decisiones, acciones, costumbres, procedimientos diarios que tienen como fin cuidarse de las fuerzas represivas y sus herramientas para nuestro espionaje al momento de conspirar, accionar, conversar, reunirse, escribir, etc. La seguridad puede tener distintas dimensiones según esta definición, sin embargo es de nuestro especial interés darle énfasis a la seguridad digital, ya que es un tema pocas veces abordado y el conocimiento que ronda en algunos círculos necesita ser verificado y actualizado constantemente debido a su avance precipitado estos últimos años. La seguridad digital abarca todos los aspectos de la seguridad mencionados anteriormente, pero que necesiten una herramienta tecnológica para llevarse a cabo.

Hemos visto cómo estos dos últimos años, con el alza estrepitosa de gobiernos fascistas en el Abya Yala (todos los gobiernos lo son al fin y al cabo), la implementación de medidas e infraestructura, dotación de policias, entre otros, ha acelerado su avance progresivamente. En el territorio dominado por el estado chileno el uso de drones se ha vuelto cada vez mas común al momento de vigilar manifestaciones, actividades en entornos anarquistas, comunidades mapuche en resistencia, agrupaciones en colegios y universidades.  Junto con esto, la recopilación de información y el monitoreo de actividad en redes sociales, desde la directa observación de conversaciones, fotografías, videos, hasta el reconocimiento de circulos de afinidad, ha sido una pieza clave en la persecusión de quienes no se resignan y confrontan esta maquinaria.

Nuevo sistema de vigilancia en el territorio chileno, compuesto de 8 drones de alta tecnología.

El avance de la tecnología es inherente al avance del progreso. Como anarquistas nos posicionamos en contra del avance de la sociedad tecno-industrial,y alentamos la destrucción de la civilización depredadora del planeta que nos acoge y en el cual habitamos todes les seres vives. La primera acción a tomar en el ideal siempre será despojarse de todo tipo de tecnología y confrontar la lucha desde esa vereda. Sin embargo, no somos iluses, en la actualidad esta situación está lejos de ser una realidad para la mayoría, por lo que es necesario saber cómo actuar y defendernos frente al avance de las nuevas tecnologías para el control social. Nuestra idea es generar una caja de herramientas, consejos y reflexiones en torno a este tema, para que se pueda usar en pos de mejorar la seguridad digital en su conjunto dentro de la lucha antiautoritaria contra el sistema imperante.

Nuestro conocimiento es incipiente y limitado, pero esperamos que a través de su libre circulación y de la retroalimentación, podamos entre todes armar un set de herramientas útiles: utilización de software libre, privacidad/»anonimato» en internet, consejos y detalles sobre la utilización y funcionamiento de computadoras y celulares, contravigilancia, entre otras cosas. Todo esto con la finalidad de aportar y estar mejor preparades para afrontar esta guerra en el día a día.